lunes 4 de enero de 2010

Recomendaciones

Las últimas dos semanas del 2009 han sido propicias para haraganear un poco, no mucho, algo nada más.

He visto algunas películas, muchos episodios de series de televisión, también he leído, pero no he escrito mucho.

Por ahora no hay reseña, pero si recomendaciones de las mejores cintas que he visto en los últimos días, espero que alguno las mire, para luego comentarlas por acá.

1. Donde viven los Monstruos, dirigida por Spike Jonze.

2. Invictus, dirigida por Clint Eastwood.

3. The hurt locker, dirigida por Kathryn Bigelow.

4. Precious, dirigida por Lee Daniels.

5. Avatar, dirigida por James Cameron.

6. Julie and Julia, dirigida por Nora Ephron.

7. Hangover, dirigida por Todd Phillips.

8. (500) Days of Summer, dirigida por Marc Webb.

Esas son algunas.

En general, el 2009 no fue un año excelente para el cine, pero algunas de las mencionadas arriba son de lo mejor del año.

Feliz 2010, que haya buen cine.

lunes 21 de diciembre de 2009

Inglorious basterds

Cuando una película se basa en hechos reales el director siempre se toma licencias para construir su obra; de esa cuenta, casi siempre hay transgresiones, pequeños pasajes que van en dirección distinta a lo que de verdad ocurrió. La libertad artística es importante, pero ¿hasta dónde es permitido manipular la verdad y construir universos diferentes, a partir de la propia creatividad?

En su más reciente título, Quentin Tarantino inventa una historia dentro de la historia; es decir, toma personajes reales, y los incrusta en una realidad alterna, creada por él.

Inglorious basterds, traducida al español como Bastardos sin gloria, es el nombre del filme. La acción se ubica en la Francia ocupada por los Nazis. Los protagonistas son: Hans Landa (Christoph Waltz), un coronel alemán, cazador de judíos; Shoshanna Dreyfus (Mélanie Laurent), una judía que escapa del coronel Landa; Aldo Raine (Brad Pitt), un teniente sanguinario, cuya misión es exterminar el mayor número de nazis; Donny Donowitz (Eli Roth), Archie Hicox (Michael Fassbender), Hugo Stiglitz (Til Schweiger), integrantes del batallón llamado “los bastardos”; Joseph Goebbles (Sylvester Groth), el segundo hombre en importancia de la Alemania nazi, después del Führer, y director de cine; Adolf Hitler (Martin Martin Wuttke); Bridget Von Hammersmark (Diane Kruger), actriz devenida en espía y doble agente a favor de las fuerzas aliadas; a ellos se agrega un número considerable de secundarios.

La historia se desarrolla en torno a Hans Landa y Aldo Raine, cada uno está inmerso en su cacería particular, que inevitablemente hará que lleguen a encontrarse.

Para analizar la película hay que ver dos aspectos. El primero es el que se refiere a la parte formal; en ese sentido se puede hablar de un producto realizado con excelencia. No cabe duda, Tarantino es un maestro para ensamblar todas las partes; la música, la fotografía, la dirección de arte, el maquillaje, el sonido, todo está al servicio de la historia; el conjunto es un espectáculo visual; todo matizado por esporádicos estallidos de violencia que se convierten en fuegos de artificio.

La estructura, entonces, es sólida; pero aquí viene el segundo aspecto, el relativo al argumento. Desde que debutara, en el cine, con Perros de reserva, el mayor atractivo de las cintas de Tarantino ha sido el guión; todos sus trabajos anteriores están cargados de diálogos inteligentes y situaciones que, aunque absurdas, resultan verosímiles; Inglorious basterds tiene algo de eso; sin embargo, esta vez se le va la mano.

El problema es que, a pesar de ser una historia muy bien contada, no se llega a algo concreto; se pasan los más de ciento cincuenta minutos de metraje y se tiene la sensación que la cinta va para ninguna parte. Se puede decir que es el absurdo del absurdo.

Los personajes de Inglorious basterds son caricaturescos, esa es la intención, el mejor logrado es el interpretado por Christoph Waltz, su caracterización de Hans Landa es maginfica. Los demás personajes están bien representados, Tarantino demuestra, una vez más, que es capaz de obtener lo mejor de sus actores.

La trama y el desarrollo de los hechos da lugar a distintas interpretaciones, aunque al final es difícil saber que quizo decir el director. Se está en presencia de una producción de impecable factura, pero que tiene un guión incomprensible; no porque sea profundo o enredado, todo lo contrario, es lineal y de fácil resolución.

¿Alguien sabe en dónde quedó el Tarantino que escribíó los guiones de Perros de reserva y Pulp Fiction?

Calificación 7/10

lunes 14 de diciembre de 2009

Up

Pixar reinventó el cine de animación en aquel ¿lejano?, ¿cercano?, 1995, cuando dejaron boquiabiertos a público y crítica, de todo el mundo, con Toy Story, la primera película realizada completamente por computadora; desde entonces han dominado el mercado, seguidos desde lejos por Dream Works y Fox.

El éxito de Pixar se ha fundamentado en que supieron reclutar a un buen grupo de talentosos directores y escritores, entre ellos: Brad Bird (Los increibles , Ratatouille), Andrew Stanton (Buscando a Nemo, Wall-E), Pete Docter (Monster Inc., Up); encabezados por ese genio llamado John Lasseter (Toy Story, Cars), quien además de dirigir y escribir es el productor ejecutivo de la mayoría de los proyectos. Admiradores confesos de Hayao Miyazaki (Heidi, Marco, El viaje de Chihiro), entre todos han sabido poner el listón en alto y superarlo con cada nueva producción.

El más reciente producto salido de las computadoras de Pixar se llama Up. Se trata de una encantadora historia, que combina hábilmente el entretenimiento puro con la parte humana, si se puede llamar de esa forma, pues se trata de un filme de animación.

Carl Fredricksen es un viejo ermitaño, quien permanece en su casa resistiendo el avance del mundo moderno. Su vida no siempre fue así, tuvo niñez, conoció el amor y vivió feliz, hasta que le tocó quedarse sólo. En algún momento de esa soledad su vida da un giro: el progreso lo apremia, por lo que tiene que tomar decisiones al respecto; también aparece Russell, un niño explorador, de ochos años de edad, cuyo gran objetivo es ayudar a una persona mayor, de esa forma podrá ganar la última insignia que hace falta en su colección.

Aunque suene a balada pop, la vida está hecha de momentos y de la suma de recuerdos, agradables o desagradables, alegres o tristes; pero tampoco se trata de vivir anclado en la memoria, la idea es partir de lo pasado y tratar de reinventar el día a día, para no caer en la rutina; de ahí que muchas veces sea necesaria una sacudida que ayude a retomar el rumbo.

Los personajes principales de Up viven en su mundo particular, por azares del destino llegan a encontrarse y todo cambia, de la interacción se deriva la aventura que se desarrolla en la segunda parte. Los primeros minutos, en cambio, presentan el lado sensible del argumento, en donde, a ritmo de la música de Michael Giacchino y con la casi total ausencia de palabras, las imágenes se encargan de transmitir la parte humana.

En la parte técnica la cinta, como siempre, no tiene agujeros; los colores, las facciones de los muñequitos, la profundidad de las imágenes, todo está bien logrado; solamente se puede señalar que el ritmo decae en algunos pasajes.

Lo de Pixar ha sido ir de un acierto a otro, logrando el equilibrio adecuado en sus guiones, de manera que sus películas dan para la reflexión adulta y para el entretenimiento de los niños, aunque los mayores también lo disfrutan; Up tiene esas cualidades.

Calificación 9/10

lunes 7 de diciembre de 2009

El pianista

La inmensa mayoría de las personas vive en continua lucha contra la adversidad, algunos pierden, pero al final es mucho mayor el número de los que sobrevivimos, se puede decir, entonces, que la mayor fuerza que posee el ser humano se encuentra en el deseo de sobrevivir.

Las historias que dan cuenta de lo anterior son innumerables y el cine se ha encargado de recrear gran cantidad de ellas.

Uno de los pasajes más terribles que el ser humano ha sido capaz de ejecutar es, sin duda alguna, el holocausto judío perpetrado por la Alemania nazi.

Sobre el tema hay muchas películas, una de ellas es: El pianista, película que narra, con todo realismo, la odisea de Vladyslaw Szpilman en su lucha por sobrevivir al holocausto.

Se trata de una monumental producción dirigida por Roman Polansky, uno de los más reputados directores del séptimo arte (la referencia es hacia su obra como cineasta, no a la reputación ganada por su conducta), quien decidió hacer, finalmente, un ajuste de cuentas con su pasado alemán.

La música de Chopin, ejecutada al piano por Szpilman, sirve de marco para los primeros bombardeos y para fijar el rumbo que ha de seguir el filme. Desde la incredulidad inicial de los judíos, hasta la destrucción total que, los más afortunados, alcanzan a observar; todo montado de manera impecable.

La cinta está llena de logros artísticos, entre ellos se pueden mencionar: la textura que el director de fotografía confiere a los colores, nótese el tono grisáceo de la ciudad en ruinas, la luz que se cuela sobre el piano, las sombras proyectadas sobre el rostro de los personajes.

La dirección artística recrea con todo detalle los escenarios; el sonido logra transmitir al espectador los niveles de angustia que llegan a experimentar los protagonistas.

El conjunto de las actuaciones está a tono con los demás elementos, pero sobresale el trabajo de Adrien Brody, quien interpreta a Vladyslaw Szpilman, su actuación merece todos los elogios que se le puedan dar, pues con aparente sencillez elabora un personaje memorable; lo cierto es que se trata de un papel de enorme dificultad; póngale atención a los cambios en la expresión facial, al deterioro físico, a la expresión corporal, elementos que le valieron para ganar el premio de la academia, un mérito mayor si se toma en cuenta que competía contra Jack Nicholson, Michael Caine, Nicolas Cage y Daniel Day Lewis.

El pianista es un verdadero homenaje del cine al espíritu humano, a ese incontenible deseo de sobrevivir, es asimismo una muestra de que no basta con luchar, que algunas veces la suerte también es decisiva.

Calificación 10/10

lunes 30 de noviembre de 2009

¿Premios = buen cine?

La temporada de premios da inicio en enero, por eso las películas que aspiran a estar entre las nominadas, la mayoría de las veces, son estrenadas, en los Estados Unidos, en noviembre y diciembre, para que estén frescas en la mente de los votantes.

Por estos meses a los miembros de academias; gremios de actores, de críticos, de directores; en fin, de todos los involucrados en la industria del cine, les llueven invitaciones a ver proyecciones privadas; copias en DVD, a las que les aparece un cintillo advirtiendo que es propiedad del distribuidor y que es únicamente para propósitos relacionados con la votación; y todo tipo de material que apoye a tal o cual producción.

La estrategia es promocionar los filmes principalmente en los Estados Unidos e Inglaterra, por eso el estreno en América latina se tarda un poco más. De alguna manera los cinéfilos salen beneficiados, porque los distribuidores van espaciando la llegada de las cintas nominadas a las carteleras. Se puede decir que la mejor época para ver cine es de diciembre de un año a marzo del siguiente.

Aunque las nominaciones, ni los premios, garantizan la calidad, sirven de referencia, pues la gran mayoría de cineastas, llámese Haneke o “Pepito de los palotes”, suspiran por estar entre los elegidos y se esfuerzan para que sus trabajos sean vistos.

Lo típico de las campañas de promoción es crear expectativas, de esa cuenta van filtrando a los medios, metódicamente, información de los títulos en contienda. Poco a poco, aparecen carteles, trailers, entrevistas; declaraciones del director, de los actores. No siempre el producto final satisface la expectativa creada y decepciona.

Para el año 2009, desde hace un par de meses, circulan listas con el nombre de los posibles contendientes. A menos que se hayan visto las películas, es imposible dar un pronóstico sobre quien puede ganar, pero echar un vistazo ayuda a saber lo que viene. Aquí van unos títulos.

Invictus: dirigida por el inefable Clint Eastwood. Es la biografía de Nelson Mandela; protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon. Los conocedores la colocan a la cabeza de todas las listas. Sin importar si vaya a ganar o no, los nombres que participan en la producción son garantía de algo bueno.

Precious: dirigida por Lee Daniels y protagonizada por, la desconocida, Gabourey Gabby Sidibe; es una historia de una chica afro-americana, abusada, embarazada y algunos otros problemas. Se trata de cine con etiqueta de independiente, que trae consigo una maleta llena de premios obtenidos en varios festivales, entre ellos: Sundance, Toronto y San Sebastián.

Nine: dirigida por Rob Marshal y protagonizada por: Daniel Day Lewis, Marion Cotillard, Nicole Kidman, Penélope Cruz, Judi Dench, Sophia Loren, Fergie, Kate Hudson; algo así como el dream team o los galácticos. Es un musical, además es el remake de Ocho y medio” de Federico Fellini.

Otros directores que se mencionan son: Peter Jackson, The lovely bones. Jason Reitman, Up in the air. Joel y Ethan Cohen, A serious man.

Ojalá no decepcionen.

lunes 23 de noviembre de 2009

La decisión de Anne

Hay situaciones a las que nadie debería enfrentarse, entre ellas la enfermedad y muerte de un hijo. Cuando tal cosa sucede se recurre a todo lo que sea posible, muchas veces hasta lo imposible, para salvarlo. En el intento se rompen relaciones, se crean sentimientos de culpa, se acumulan frustraciones, se toman acciones que sobrepasan el límite de lo correcto, se adquieren deudas; nada vuelve a su estado normal.

Las historias que tienen como protagonistas a familias que tratan con enfermos terminales son recurrentes en el cine, aunque pocas logran trascender, pues se concretan a explotar el morbo y a tratar de tocar la sensibilidad del espectador mostrando el deterioro de quien padece la enfermedad.

Nick Cassavettes lo intentó en 2002 con John Q, en donde el protagonista (Denzel Washington) se ve obligado a tomar rehenes en un hospital para obligar a que le hagan un transplante de corazón a su hijo; aquel fue un intento fallido.

Ahora, en 2009, lo intenta de nuevo con My sister’s keeper, traducida al español como: La decisión de Anne o La decisión más difícil.

El argumento del filme se centra en la enfermedad de Kate, quien fue diagnosticada de leucemia; entonces sus padres (Sara, Cameron Diaz; Brian, Jason Patric), aconsejados por el médico, deciden tener otra hija, genéticamente diseñada para ser la donante perfecta y de esa forma salvar la vida de su hija mayor.

A pesar de tratarse de un mejor trabajo que John Q y que el guión daba para hacer una buena cinta, el director se enreda y no se atreve a bucear profundo en los dilemas éticos y morales; se concreta a mostrar escenas que hila a fuerza de introducir canciones, aunque bien seleccionadas, que crean atmósfera de videoclip. Además, se abusa en el manejo del flash back, en este sentido, la historia pudo haberse contado de forma lineal, pero se utiliza el recurso para crear tensión.

La parte rescatable de la película, sin ser extraordinaria, corresponde a las actuaciones. Cameron Diaz se desprende de sus roles habituales y se arriesga con un papel dramático; se nota que ha adquirido madurez y, puliendo un poco más el oficio, se le podría ver desempeñando personajes más adultos que los acostumbrados. Abigail Breslin (Anne), la carismática niña de Little Miss Sunshine, quien a sus 13 años ya ha participado en dieciséis cintas, da muestra que puede con papeles de mayor grado de dificultad. Sofia Vassilieva (Kate, la hija enferma), cumple bien con la tarea asignada, su personaje es el más difícil, si se toma en cuenta que debe mostrar el deterioro físico y someterse a sesiones de maquillaje. Alec Baldwin y Joan Cusack, el abogado y la juez, no soy muy exigidos, pero lo hacen de forma decente.

La decisión de Anne, es una producción que permite hacer algunas reflexiones y puede llegar a generar temas de discusión, ese es mérito del guión, basado en la novela de Jodi Picoult; sin embargo, los problemas de dirección van en detrimento de la película y casi la hacen naufragar. Se salva por muy poco, pero deja la sensación que en manos de un buen director hubiera resultado algo más atractivo.

Disponible en DVD.

Calificación 6/10

lunes 16 de noviembre de 2009

Farinelli

Una de las tareas más difíciles que un ser humano puede enfrentar es ser padre, cosa rara, si se considera que la mayoría de las personas llegan a serlo. Todas las etapas son distintas, quizá cada una eleva el grado de dificultad; de alguna ayuda sería que los niños vinieran con manual de instrucciones incluido.

A falta de instrucciones, y de sentido común, muchos padres se arrogan el derecho de decidir qué será de la vida de los hijos. De ahí que existan muchos adultos frustrados, haciendo cosas que no les llenan, solo por complacer a sus progenitores.

Hay padres abnegados que van más allá, pues dirigen hasta el mínimo movimiento de sus retoños, ejerciendo en ellos, metafóricamente hablando, tal castración que su existencia se vuelve trágica.

En el siglo XVIII se daba la práctica de castrar (aquí si literalmente) a los niños que tenían dotes de cantantes, la intención era que su voz no cambiara y que se conservara el timbre de soprano cuando fueran adultos. Por aquellos años la ópera era uno de los principales entretenimientos de reyes, príncipes y otras realezas (o rarezas), por lo que buen número de padres buscaban que sus hijos desarrollaran su inclinación al canto, sin importar que en el intento perdieran algunos miembros viriles, pues si llegaban a ser del agrado de la nobleza se aseguraban el futuro.

Así nace el sobrenombre de los castrati, cuyo máximo exponente fue Carlo Broschi, más conocido como Farinelli.

En 1994 Gérard Corbiau, director belga, llevó al cine una versión libre de la vida del famoso cantante. En el estilo de Amadeus (una de las obras maestras de Milos Forman), el realizador construye la singular biografía de Farinelli y su hermano Ricardo.

La existencia de Farinelli fue marcada cuando su padre decidió castrarlo y posteriormente manipular a él y a su hermano para que fueran inseparables; uno cantaba y el otro componía las melodías; pero la relación de hermanos fue más allá, tenían un pacto por el que compartían las mujeres, que inicialmente eran seducidas por la hermosa voz del cantor.

Se trata de una película bien lograda, en donde la dirección de arte, al lado de la música y el vestuario, juegan el papel más importante. En ese sentido, la parte técnica es impecable. La voz de Farinelli fue creada por medio de la mezcla electrónica de las voces de dos cantantes profesionales, para tratar de alcanzar el nivel de la original; el resultado es sorprendente.

En la cinta aparece, de forma permanente, la imagen de Georg Friedrich Händel, con quien el protagonista desarrolla una relación, que va en doble vía, de odio-admiración.

El filme narra, con toda libertad, dejando de lado los prejuicios moralistas, los conflictos que se derivan de la relación de hermanos, de la que viven esclavizados, pues tienen que cumplir el deseo del padre.

Aunque se exagera un poco en la representación de Farinelli, a quien muestran como una especie de estrella del pop (quizá la opera era la música pop de aquella época), la construcción del personaje permite que Stefano Dionisi logre una muy buena actuación. Enrico Lo Verso (el hermano) y Jeroen Krabbé (Hándel), también hacen lo suyo, sus actuaciones están arriba del promedio.

La cinta tiene lapsos monótonos, pero el director se las ingenia para lograr que el conjunto mantenga la calidad.

Calificación 8/10